Bienes raíces y un ejercicio de imaginería.
Resulta que cuando uno tiene una idea y esta se va desarrollando con el paso del tiempo es difícil de quitar. Por otra parte, también resulta que cuando te enteras de un chisme espantoso, puede ser lo suficientemente poderoso como para hacerte salir a correr y ser el catalizador para que lleves a cabo esa idea más rápido.
En 2021 decidí alquilar una oficina y dejar de atender en la sala de la casa de mamá. En 2022 decidí pasarme a un consultorio de verdad con las especificaciones de ley y bla bla bla. Y fue justo mi mamá quien me acompañó a verlo y me dijo: ese es. Si es que no fue en 2023. El asunto es que ya llevo una temporada allí, pero no me ha ido mal. He conocido gente y he aprendido cosas. También he tenido un respaldo muy bonito, dulces gratis y restaurantes sabrosos cerca. Descubrí que podía tener un lugar de trabajo elegante y alegre, con lo necesario tanto para mi como para mis pacientes.
Solo que todo lo que tiene un inicio tiene un final. Y el tiempo va cambiando ciertas cosas. Descubro que las cosas que pide la ley pueden ser tan arbitrarias que resulta estresante no estar a cargo. Y eso es una excusa. La verdad, hay cosas que siguen siendo estresantes todo el tiempo. Estar con el tiempo contado. Porque a la final es algo prestado, ¿no?. Tolerar olvidos de otros terapeutas, que se tarden en irse del espacio que te corresponde. Es decir, no me malinterpreten. Amo ese sitio. Empezando porque está amoblado y es sumamente elegante...
Me cansé. Simplemente me cansé. Y creo que vengo cansandome desde que conocí a ciertas personas. Me hartó el chismerío que empieza a volverse evidente en la medida en que conoces a mas y más personas. Me molesta que la gente me moleste, y no en un sentido personal, sino que la gente me la monte. Me molestan los rumores de que nos vigilan (lo cual tiene sentido, considerando la clase de trabajo que hacemos y el lugar en donde rentamos). Me frustra que a veces (por buenas razones) no me dure mi paquete de sesiones y que sin darme cuenta se haya vuelto un arriendo costoso que ni siquiera tengo para mi casa. Por otra parte, eso me da a pensar en lo que en verdad si puedo hacer. Pero bueno...
Fuera de la necesidad de privacidad, intimidad y control...
Ayer me contaron un horrible chisme.
¿Quieres saber la horrible verdad...? ¡¿O prefieres verme anotar unos cuadrangulares?!
Pues resulta pasa y sucede que alguien encontró que otra terapeuta usa un consultorio que todos usamos ocasionalmente, en donde la gente llora, desnuda su alma y sus sentimientos, y en donde ella fue a desnudar su...intimidad. Literalmente.
Eso es asqueroso. Aparte, se dice que también fingió un paciente en crisis para prolongar la espera.
FOR FUCK SAKE. Yo me demoro unos minutos en salir de una cita a otra. Y esta gente...
¿Cómo rayos le hacen?
...
Así que tanto yo...como mi equivalente a Johnny Storm sentimos un asco profundo por reservar cierto consultorio. Ya no puedo ver ni a esa mujer igual, tampoco a ese sofá, ni absolutamente nada igual. Si, obviamente conmigo han sido muy amables y todo. Pero una cosa no quita la otra. Eso y que hace años ignoré esas uñas cortadas debajo del sofá que....i mean WTF.
Así que entendiendo que no puedo confiar en absolutamente nadie, y que como siempre seré el capitán del barco pirata con un pirata a bordo he tomado la decisión de empezar a ahorrar y buscarme un lugar una y exclusivamente para mí. Recuerdo que cuando llegue a cierta oficina que alquilaba, mi anhelo era mandar yo en mi consultorio. Luego llegué a este lugar y sentí demasiada paz...al inicio jeje. Pero como dije, las cosas cambian y el tiempo también pasa. No deja de ser un buen sitio, claro, pero tal vez me va quedando pequeño. Y sé que eso está bien.
Yo ya venía pensándolo, y tengo que admitir que cuando lo hablé el año pasado con unas colegas, nunca terminó de convencerme la idea de compartir consultorio con alguien. Eso y que luego se bajaron del barco. Así que....pirata solitario de nuevo.
Otra profesional decidió arrendar y se que ella comparte con otra persona. A pesar de que le dije que también quería buscar algo. No dejo de preguntarme ¿Por qué no me dijo nada? Y la respuesta también va en qué no quiero compartir con nadie, por lo que mi lenguaje corporal pudo haber Sido muy diciente...al igual que mi iniciativa.
A parte del dinero, los chismes y la exclusividad, creo que el día en que acabe por tomar la decisión fue cuando ví todas mis cosas apiladas en la mesita de apoyo. Y noté lo frustrante que puede ser ver que a pesar de los años, tenga que estar juntando mis cositas de lado a lado. Cuando estoy en terapia es mi estadio, mi campo de juego, mi arena de batalla. Y no quiero ver que tengo que dejar cosas apiladas porque no hay más espacios. Quiero algo mío. Aún si tengo que guardar los adornos cuando llegue la SDS. Necesito comodidad y tranquilidad. Y necesito sentir que eso en lo que trabajo, en lo que he trabajado, por fin podrá completarse para dar paso a algo mucho más grande.
Per áspera ad Astra.
Cuando lo hablé el año pasado con cierta psicóloga, ella me pidió imaginar lo que quería y lo que deseaba ver en lugar de todo eso que me atormenta de conseguir un lugar. Así que me he permitido ver muebles, escritorios, posibles formas de organizar, de arreglar un lugar acogedor y privado. Pensar en colores y en olores. Pensar en lo que he aprendido estos años que valora la gente de un consultorio, y de lo que esperan encontrar. Imaginarme el consultorio como el de C. Con su prensa de café, maldita sea. ¡¿Por qué no?! Con mis libros de terapia, con mi portátil, con mi torre de Hanoi y algunos peluches o juguetes para los niños. Equipado con todo. Porque se que puedo con todo. Con las medidas para un adulto mayor. Accesibilidad, con su ascensor, con sus grandes ventanas en dónde entre el sol. Y por Dios, o si el lo permite con una bonita terraza. Y lo que he venido pensando...que no se mueva tanto. Si, eso dije. El edificio ahora mismo se mueve....y no. Y también quiero un parqueadero. Quiero SABER que se siente tener MI parqueadero. Reservado para la doctora doctora.
Eso sería fabuloso.
Quiero eso. Quiero imaginar que puedo.
Se que puedo.

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