Gajes del oficio


No quisiera reforzar la idea de que cuando tengo un día agradable, viene seguido de uno en el que me siento al contrario. Pero hablemos de ayer primero. Ayer mis sesiones fueron muy placenteras y relajantes. Obviamente, solo traté de hacer justo eso, ejercicios suaves en sesión y eso. Y es cuando alcanzo esos momentos breves en donde creo, en verdad, que puedo vivir una vida tranquila. 

 Hoy fue diferente. Una parte de mí también empieza a cuestionarse si no tendré alguna clase de rasgo del espectro, porque como me estresa en esta vida que me cambien las cosas. Pero sé que esa frustración no es tan...común. El punto es que todo empezó desde ayer, justamente, al medio día cuando comencé a confirmar las sesiones de hoy. Si te escriben desde el dia anterior y se te da por responder a las 7 de la noche, es porque literalmente no se te dió la gana de responder, y no pienso cambiar de opinión. Yo me tomo muy en serio mi trabajo. ¿Por qué no me tomas en serio tú? Es mas, ¿Por qué no tomas tu proceso en serio? Eres tú quien lo necesita. No yo. Y si, que cruel y todo, pero por algo es que a esto le llaman una "relación terapéutica". Ahora que lo recuerdo, el otro día leía que uno no debería pensarse mucho y tomarse tan en serio ciertas cosas, mucho más de lo que le importan al directo afectado. Hace unos días incluso me mortifiqué por cancelarle a otro sujeto, y en últimas no paso nada. Pues ¿Qué creen? Acá pasó exactamente lo mismo. Y de nuevo, recuerdo esto porque no debería molestarme tanto como lo hace. Porque sé que no es algo personal, faltaba más, pero no deja de frustrarme por alguna razón. ´

Más tarde, L me habló. L, quien solo tiene la facilidad para hablarme después de las 10 de la noche, saludando con toda la efusividad. Quien pidió la cita como si se tratara de algo urgente y finalmente cambió de opinión. Obvio, se disculpa y demás, pero...*sigh. 

 Son. Cosas. Que. Pasan. 

Supongo. 

Luego llegó A. Hay algo con las últimas citas que hacen que los pacientes se tornen escurridizos. Y tómala. Aunque bueno, con el no tengo nada en contra, ha sido buen paciente y se ha portado bien. Mi único raye y que viene de vez en cuando, fue por esa vez en las que quiso aparentar que podía deducir que porque cierto objeto estaba en cierto lado, ya podía averiguar que yo había llegado sobre la hora...

Es que ni Sherlock se hubiera molestado tanto. La madre. Quiero creer que solo quiere impresionar o algo así. 

Finalmente, tenemos a J. Llevamos tres cancelaciones con J. Por tres motivos diferentes. Por tres motivos que entiendo perfectamente, pero igual no dejan de ser cancelaciones. No sé si estoy cometiendo un error, pero en mi enojo solo me limité a dar las gracias por el aviso y desear que se recupere. Sigue siendo molesto, pero sé que no es adrede. Esa familia está pasando por demasiado. 

Solo me quedan tres citas hoy. Y en parte, tendría que ir al consultorio solo por una. Eso también me molesta. Es más, la entrada debería llamarse, todo lo que me molesta del 25 de septiembre. Estoy irritable y de mal humor. Aunque creo que también fue porque no dormí bien. A pesar de todo trato de animarme. Mis citas están programadas, confirmadas, tendré espacio para respirar mañana. Tengo todo planeado. Casi todo está al día y no me lavé. Y en serio, estoy agradecida y aliviada por eso. Me gustaría sentir mucho más aliviio del que siento, creo. Sigo teniendo algo de temor por mañana, como ha sido lo usual en las últimas semanas. Y cómo me gustaría poder relajarme un sábado (en el que no esté trasnochada por una rave), en lugar de estar temiendo por mis dragones. Los dragones son criaturas incomprendidas. Y tengo que recordarlo cada que pueda. Es más, tengo que recordar que no son dragones. Son personas que sencillamente están sufriendo demasiado y continuamente me frustra sentir que no puedo hacer mucho. 

Pero tengo que ser fuerte. Tengo que recordar que con uno de ellos, y si todo va bien, me queda esta y la próxima. Y que eso va a quitarme algo de presión. Los sábados siento una tensión constante, como si fuera a estallar una bomba o algo así. Es francamente horrible. Recuerdo como hace muchos años, cuando asistía a una cita médica, envidaba ese trabajo, estando del otro lado. Solo llegas, haces tu examen físico, analizas, tomas notas, (sé que no es solo eso, es una expresión, ya sé), y era una oficina linda y segura, limpia. Aunque siendo sincera, era para las épocas en las que quería largarme lejos de cierto trabajo horrible. El punto es que quiero recordar que tengo ese trabajo que siempre quise. En donde visitaba universos diferentes cada hora, en donde tenía la tranquilidad de tener mi oficina y estar en paz. En donde no había un jefe y en donde no tenía que rendir cuentas a nadie. ¿Por qué me resulta tan difícil? ¿Qué es lo que me da tanta presión?

Y aquí es cuando Raquel diría. A ti te da miedo lo que te pase a tí. Y debo recordarme que ya tengo citas programadas, que tengo planeado todo y que si llega a darse algo, estoy en capacidad de enfrentarlo o cuando menos de darle el mejor manejo posible. Y a riesgo de subestimarlo, debo creer que esta persona no hará algo estúpido. Más cuando sabe que no le conviene. 

El Peter Parker de Tobey diría algo como "Este es mi don, mi maldición". Y este trabajo no es fácil. A veces ruego que sea fácil, pero siendo quién está a cargo, sé que no es fácil. La gente lo decía, coño, decía, la clínica es dura. Y yo veía eso como un reto, y eso que tanto quería lo he logrado, y eso, no voy a negar, ha hecho que otros vean hacia este lado con admiración. Y eso se siente bonito, porque eso no solo era algo que quería, era algo que llegó incluso a ser objeto de conversación con alguien que en el pasado me hizo tanto daño. Fue como una victoria que nunca busqué. Incluso se lo he dicho a mi mejor amiga. Mi trabajo, mi terapia es como mi bebé. Es algo que llevo construyendo por tanto tiempo, que ha costado sin fin de aprendizajes (más los que quedan), que me ha cambiado en lo personal, que me ha dado tantas opciones de libertad...

¿Entonces que es lo que tanto me preocupa? 

¿Saben algo? Escribir todo esto me ha dado una sensación agradable en el cuerpo. Lo seguiré diciendo, escribir aquí es como quitarme pesos de encima. Siento un hormigueo agradable por todo el cuerpo. Como si me estuviera permitiendo descansar de algo. Quiero tener esa respuesta. 

¿Qué es lo que tanto me preocupa? ¿Que A, tenga una crisis y que deba retenerlo? Lo hizo Laura que prácticamente tiene menos experiencia que yo. Y lo manejó como una reina. Yo podría. Sé que podría. Y más estando atenta. 

Me daba mucho miedo escribir esto último. Porque pienso que si lo escribo lo haré real. Es más, me asusté de la cancelación de mañana luego de su cita, porque pienso que el universo se confabuló para todo. Pero se que solo es mi mente angustiada tratando de blindarse para todo. Y mi mente, ella toda tierna que siempre trata de cuidarme a pesar de todo lo que eso implica, ha llegado a imaginar tantos escenarios desgastantes. 

Querida mente, tienes que descansar. Sé lo que tratas de hacer. Yo voy a estar bien. Yo estaré bien. He estado bien por muchos años. Y seguiré haciendo lo que pueda para estar bien. Gracias por tratar de cuidarme. Gracias por imaginar tanto. Pero quiero que imagines algo bueno. Quiero que creas en nosotras. Quiero que pensemos en que las cosas irán bien. A pesar de todo. 

 

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